CARLOS DE HAES. EL PAISAJE GRABADO

Carlos de Haes nació en Bruselas, pero siendo niño se traslada con su familia a Málaga. Regresó después a su ciudad natal para formarse con el paisajista belga Joseph Quinaux. Regresa a Málaga en 1855 para presentarse en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, consiguiendo una medalla de tercera clase.

En 1857 obtuvo la cátedra de paisaje en la Academia de San Fernando, debido a su renovación en el tratamiento de la pintura de paisaje.

En estos momentos la pintura de paisaje alcanza su máxima consideración como género independiente, gracias a la influencia del Romanticismo y Costumbrismo. Se practica un tipo de pintura basado en lo exótico y pintoresco, una versión intimista y subjetiva del paisaje.

Sin embargo, para este pintor, había que acercarse a la naturaleza privado de todo sentimiento personal para captar la grandeza de lo representado. Frente a la pintura de corte romántico, la pintura cultivada por Carlos de Haes elimina las emociones y reinterpretaciones subjetivas, potenciando el conocimiento científico del entorno.

El pintor se encuentra influido por la Escuela de Barbizon, un grupo de pintores franceses que forman una serie de colonias para pintar al aire libre, inspirándose directamente en la naturaleza. Al igual que el pintor belga, toman apuntes al natural para después reelaborarlos en el taller.

Además de renovar el género del paisaje en el panorama español, Carlos de Haes es también renovador de la técnica del aguafuerte, que comienza a practicar a mediados del siglo XIX. Grabó con esta técnica más de setenta grabados, de los cuales la mayoría se encuentran en Calcografía Nacional. En ellos se puede ver una técnica muy cuidada y armoniosa en el tratamiento del paisaje.

Esta técnica la recuperan los artistas de la Escuela de Barbizon, Manet o Degas, y fue apoyada por intelectuales como Charles Baudelaire; algunas de las personalidades más importantes de la Francia del XIX, en estos momentos epicentro del arte occidental.

Sin embargo, en España, la técnica del grabado seguía considerándose un mero medio de reproducción de imágenes. De Haes, por el contrario, supo ver esta técnica como un instrumento para incorporar su interpretación novedosa del paisaje, basado fundamentalmente en el realismo. Y esto fue lo que trasladó a sus clases en la Academia de Bellas Artes, rompiendo definitivamente con el paisaje de ensoñación y fantástico para realizar expediciones a plena naturaleza con sus alumnos, tomando apuntes directamente de la naturaleza.

Tuvo numerosos discípulos como como Jaime de Mora, Juan Espina Capo, o Ricardo de los Ríos, autor del retrato de Carlos de Haes que se puede ver en la exposición.

La muestra puede disfrutarse hasta final de año en la sala Ignacio Zuloaga de Fuendetodos de martes a domingos en horario de 11 a 14 h y de 16 a 19 h. Lunes cerrado excepto festivos.