El año 2025, el segundo hospital en activo más antiguo de España cumplió 600 años. El colofón final a este aniversario es una magnífica exposición que se puede visitar en el Palacio de Sástago de Zaragoza.
Fue Alfonso V el Magnánimo, rey de la Corona de Aragón, quien en 1425 mandó crear un hospital general, que sustituyera a todos los pequeños hospitales que en pleno S. XV se ubicaban en diferentes puntos de la ciudad de Zaragoza. Nació para ser la principal institución hospitalaria de la ciudad (y del viejo reino), pero también con vocación universal. Proporcionó a la ciudad de Zaragoza prestigio, a la vez que se obligó a prestar atención a todos los hombres y mujeres, niños o ancianos de cualquier condición económica, cualquier nación y con cualquier enfermedad. Fue el hospital de la ciudad y del mundo, y también una excepción en el panorama sanitario histórico español.
El conjunto de edificios hospitalarios formó una pequeña ciudad dentro de la misma ciudad. Hubo espacios diferentes para los distintos tipos de pacientes: parturientas, «quebrados», «de calenturas» «de cirugía», «de mal francés» (sífilis y otras infecciones), tiñosos, dementes. Las salas estaban diferenciadas por sexo y a veces por edad para los niños. Además, estaban las cámaras de la Sitiada (el órgano de gobierno), de los médicos y cirujanos internos, de los clérigos, de oficios varios y de servidores, la botica, las cocinas, bodegas y comedores, los guardarropas, los huertos, las caballerizas, los corrales de animales y su matadero, el horno de pan, almacenes varios, el cementerio… y otros edificios como la iglesia, un mesón y el corral de comedias.
Todo este complejo hospitalario necesitaba de financiación, ya que siempre fue deficitario. Entre los métodos para sufragar los gastos de mantenimiento destacaron las limosnas que se recogían por todo el reino, impuestos en objetos tan cotidianos como el jabón, el alquiler del corral de comedias, la impresión de libros o las herencias que personas de diferentes clases sociales legaron al hospital.
En 1808, el hospital fue bombardeado y destruido por los franceses en su intento de dominar Zaragoza. En un primer momento se barajó la posibilidad de reconstruirlo en el mismo lugar donde se encontraba, descartándose esta opción. En su lugar, la actividad se trasladó al entonces llamado “Hospital de la Piedad y de Convalecientes” que había fundado el Arzobispo Diego Castrillo en 1683 y que se ubicaba en el lugar donde sigue en la actualidad. En ese momento se le cambió el nombre al hospital de convalecientes y tomó el nombre del antiguo hospital :“ Hospital de Nuestra Señora de Gracia”.
El Hospital actual también tuvo el honor de ser facultad de medicina de Zaragoza durante unos años, en la cual estudió y ejerció más tarde como profesor D. Santiago Ramón y Cajal, el primer premio Nobel español en medicina, allá por el año 1906.
La exposición quiere rendir un homenaje a todos los hombres y mujeres que a lo largo de la historia han pasado por sus salas, desde el personal contratado, a los voluntarios que han apoyado y reconfortado a los enfermos. No podemos dejar de mencionar la importante tarea que realizaron en el Hospital Nuestra Señora de Gracia instituciones como “las Hermanas de la Caridad de Santa Ana” y “la Hermandad de la Sopa”. Ambas instituciones contribuyeron con su labor altruista al bienestar de los enfermos que han pasado por el hospital a lo largo de su historia.
El hospital Nuestra Señora de Gracia que durante más de 150 años estuvo gestionado por la Diputación Provincial de Zaragoza, es en el año de su 600 aniversario un hospital vivo, que sigue atendiendo a pacientes de toda índole y con especialidades punteras en nuestra ciudad como la unidad de prevención del cáncer de mama, el servicio de oftalmología especializado en cataratas y la unidad de rehabilitación cardiaca entre otros.
